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jueves, 24 de enero de 2013

Historia del Carnaval ecuatoriano

En la actualidad la fiesta del Carnaval es la festividad más representativa de la cultura ecuatoriana; y debemos preservar las tradiciones para no perder la riqueza de esta bella cultura.


Los orígenes del Carnaval se remontan hasta los tiempos de la Antigua Sumeria hace más de cinco mil años,  y se  transmitieron hacia los egipcios, griegos y el imperio romano, hasta toda Europa, mediante rituales paganos. Era conocido como "Las Bacanales", donde todos compartían como iguales con los esclavos. 

La iglesia frenó el libertinaje del Carnaval y lo transformó en un ritual de celebración, comida y fiesta, antes de la cuaresma. Se introdujo en América por navegantes españoles y portugueses de tradición cristiana en época medieval de colonización en el siglo XV, durante el reinado de los Reyes católicos. Ya era costumbre disfrazarse y realizar bromas con alarde y burla al no poder distinguirse las clases sociales por las máscaras.


En América destacan los elementos aborígenes místicos precolombinos fruto de la fusión de  los pueblos ancestrales de América y la cultura europea, de la que se mantienen: caravanas, carros alegóricos, comparsas de disfraces, máscaras, confeti, música, agua, cánticos... Pero representados con diferentes peculiaridades.

Había civilizaciones con tradiciones, cultos y rituales relacionados con la naturaleza, el ciclo lunar,  la agronomía y sus dioses. Por ello a la llegada de la primavera durante la segunda luna de cada año rendían agradecimiento a Pachacámac (dios supremo) por la fertilidad y productividad del suelo, y todas las tribus unidas hacían un homenaje al Cacique Huaranga. Durante tres días les agradaba  bailar y cantar, transformaban sus rostros con pintura, se disfrazaban con pieles de animales, les agradaba beber mucha chicha, comer bien y celebrar con su música e instrumentos su ritual.

En la Edad Contemporánea era el patrón el que recibía ofrendas de sus trabajadores, es conocido como “Camari”. Después apareció el Taita Carnaval, él brinda chicha y licor a los indígenas, es una celebración donde priman la igualdad y el compartir. Aun se mantienen elementos del antiguo carnaval, relacionados con fenómenos espirituales, astronómicos y los ciclos naturales; la utilización de máscaras, danzas, cantos, música y el agua.

“A verte vengo, vengo por verte: trayendo flores para ofrecerte”.

En la época de 1860 la historia se va actualizando. “Mientras en Guayaquil la gente acostumbraba a mojar con agua, en la Sierra se jugaba con harina”. Alrededor de 1900 a 1940, las cocineras acostumbraban a agujerear los cascarones de los huevos para guardarlos hasta el carnaval y así rellenarlos con colonia o agua coloreada y sellarlos con cera, estos luego eran arrojados en medio de la celebración.

“Los caballeros 'asaltaban' las casas de las damas y les lanzaban los cascarones; ellas, a su vez, les tiraban agua en recipientes, al final todos mojados armaban fiesta en las casas o comilona”. Otra costumbre entre las clases sociales bajas era la Fiesta del arroz quebrado, denominada así porque luego de los juegos y la elección de la reina del carnaval se servía aguado preparado con el arroz de grano partido.

En la Sierra, las celebraciones incluso empezaban un mes antes, pero fue a partir de la dictadura de Ramón Castro Jijón (1963). Se modificó esta costumbre realizando los carnavales de misa con desfile de carros alegóricos en los cuales en lugar de agua se lanzaban flores, práctica que luego se trasladó a Guayaquil.

En la región andina también se lo vincula con la fiesta indígena de fin de año solar o Paucar Huatay, (Pawkar ...) una de las cuatro más grandes del año ligada a las prácticas agrícolas, al trabajo cooperativo, la relación con la tierra y la religiosidad expresada con estos elementos. El carnaval de los mestizos, en cambio, termina con el inicio de la Cuaresma. En la urbe actualmente existe una devoción al Niño Jesús y las misas se multiplican en la víspera del carnaval, por ello se afianza el llamado priostazgo, además se conservan el canto de las coplas y el juego con polvo y agua. 

martes, 22 de enero de 2013

Personajes del carnaval de Guaranda


En las comunidades de Chimborazo y Bolívar, los pintorescos personajes y el derroche de folclor y música convierten a las fiestas de carnaval en un atractivo que convoca a los turistas nacionales y extranjeros, en el caso del Carnaval de Guaranda este rescata tradiciones y costumbres que lo hacen muy particular. Por ello las gentes acostumbran a vestir trajes con motivos indígenas y religiosos.


Se entona ese danzante tan tradicional que dice: “A la voz del carnaval todo el mundo se levanta, todo el mundo se levanta, que bonito es carnaval”.
Tayta Carnaval

La preparación de los actos comienza desde la primera semana de febrero con la elección de la reina o la Mama, la Ñusta Bonita y del Tayta Carnaval. Este último es el personaje mítico vestido con zamarro, pantalón de cuero, tambor y pigsha, que visita en los primeros días del mes de febrero las mesas bien puestas con abundante comida y licor. Durante los cuatro días que se celebra el carnaval, no solo simboliza la amabilidad de los guarandeños sino que, además, preside los desfiles y baila al compás de la banda de pueblo mientras degusta el tradicional licor “Pájaro Azul” preparado en los añejos alambiques de San Pedro de Guanujo.
                                                                                  Ñusta Bonita                                                                              
Pero este no es el único atractivo. Durante la fiesta, las angostas y adoquinadas calles de la ciudad se convierten en una vitrina para observar el folclor y las costumbres indígenas y mestizas. En el pregón de las comunidades, por ejemplo, la “Carishina” (hombre vestido de mujer) encabeza las comparsas al igual que los carros alegóricos decorados con paja, flores y plantas del campo, que se alternan con los desfiles y comparsas organizadas por chiquillas guarandeñas que bailan ritmos modernos mientras salpican de harina, talco y mixtura a los transeúntes.

Los Huasi Tupac, son personajes que reciben a los carnavaleros con mucha cortesía y fraternidad, y les invita a chicha o trago, además les formulan una serie de preguntas por medio de canciones propias de la época, que son o deben ser conocidas por quienes celebran estas fiestas; si estos responden bien a las preguntas, también a través de canciones; tiene acceso a la mejor comida: cuy, carne de res, frutas, etc. Por eso es muy necesario que el carnavalero sepa canciones, por lo menos 7 de las 30 que existen.


LA FAMOSA UCHUCHINA

Es una invitación recíproca entre vecinos y, de preferencia, entre parientes que constituye una de las expresiones más importantes de la reciprocidad, de la reafirmación del parentesco tanto ficticio como real. Este espacio es el propicio para generar un reencuentro con la parentela.

Durante el tiempo festivo existe un tiempo muy sagrado para los indígenas: se trata del martes, en la noche, más conocido como el “Auca Tuta”, en el que se celebra el encuentro con los espíritus ancestrales, con los malk´us representados por Taita Carnaval. En esta noche es deber de los indígenas preparar el banquete ritual para recibir al personaje mítico indicado.